Indignados: Juventud sin futuro
En un principio el detonante del “Movimiento 15-M” o “Democracia Real Ya” en España, fue el hastío que factores como: el desempleo, la precariedad laboral, la dificultad para acceder a la vivienda y la falta de expectativas sobre su futuro, han generado en una sociedad que hoy se cuestiona sobre la calidad de su democracia, la pertinencia de la existencia de los partidos políticos y mejores formas de representación.
Entre los grupos más importantes que han tomado partida dentro de las protestas de este movimiento, se encuentra el denominado “Juventud Sin Futuro”, que como lo indica su nombre se compone de jóvenes españoles, donde el desempleo alcanza el 40% y quizás sean los más perjudicados de todos, debido a importantes recortes en el presupuesto a la educación, lo que ensombrece aún más su futuro.
Situación actual. En Europa, especialmente en España, la crisis financiera internacional ha golpeado muy fuerte. La tasa de desempleo en el país ibérico alcanzó durante el primer trimestre del 2011 una cifra record de aproximadamente el 21,3%. En Latinoamérica el panorama tampoco parece ser muy alentador, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente hay 20 millones de jóvenes que ni trabajan, ni estudian, un 1,5% de esa cantidad en nuestro país, donde según cifras suministradas por la Ministra de Trabajo, Sandra Piszk, existen alrededor de 300.000 muchachos en esa condición.
En el caso particular de Costa Rica, la situación de gran parte de la juventud tampoco es halagüeña, independientemente de que cuenten con estudios universitarios en su currículo, esto debido a que nuestro país se encuentran ante tres importantes retos, considerados verdaderas bombas de tiempo, que de no ser atendidas a tiempo, podrían explotar en cualquier momento: desempleo, imposibilidad de obtener vivienda propia y una eventual quiebra del sistema de pensiones.
Sin empleo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), ha informado que la tasa de desempleo abierto en 2010 ha disminuido en comparación con el año anterior (2009), donde alcanzo un 8,4% para situarse en un 7,3% (151.678 jóvenes entre 25 y 34 años). La cifra es baja comparada con la existente actualmente en España, pero debe de mantenernos alerta debido al aumento de la pobreza que ha llegado al 21,3% de los hogares, pero principalmente a la orientación y calidad de nuestra sistema de educación. ¡Necesitamos menos abogados y psicólogos, pero muchísimo más ingenieros y personal técnico! ¡Ojalá con dominio de hasta tres idiomas!
Nuestro país se encuentra enfrascado en el debate entre la cantidad de jóvenes dentro de las aulas versus la calidad de la educación que reciben dentro de ellas. Es cierto que programas como “Avancemos” han significado un importante decrecimiento de la deserción en la enseñanza secundaria, que ha pasado del 13,2% en 2006 al 10,2% de los estudiantes matriculados en 2010, además, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) viene dando pasos importantes a favor de la educación técnica y se ha elevado el presupuesto en educación al 8% del PIB. Sin embargo, nuestros jóvenes se siguen inclinando por las Ciencias Sociales, las cuales cuentan con poca oferta laboral, inexplicablemente los ¡Jóvenes huyen de las carreras con más opciones de trabajo! y la educación universitaria de nuestro país como ha dicho el propio presidente del (SINAES), Guillermo Vargas, se ha convertido en una maquila de títulos, graduando empleados y no futuros empleadores.
Es urgente una reforma integral a nuestro sistema de educación acorde a una nueva visión de desarrollo, podríamos estar graduando cada día más jóvenes sin futuro, conviene preguntarnos ante estas circunstancias ¿Cuáles jóvenes se sentirán más indignados, aquellos que ni estudian, ni trabajan o los que invirtieron alrededor de 15 años en el sistema de educación y hoy no encuentran empleo?
Sin vivienda. No hay nada que atente más contra la emancipación de los jóvenes, que la incapacidad de obtener vivienda propia. Los jóvenes profesionales se encuentran ante una verdadera imposibilidad de acceder a la vivienda y no se ve una solución verdaderamente satisfactoria por ninguna parte.
La imposibilidad de obtener empleo y la precariedad laboral, irremediablemente reducen las posibilidades de acceder a la vivienda. En nuestro país casi la tercera parte de los hogares (29%) no tienen techo propio y 35.000 familias no califican para bono ni para crédito de vivienda.
El editorial de La Nación del 24/05/11 “Clase media sin techo”, fue completamente claro en el asunto, cito textualmente dos frases extraídas de él: “Hogares con ingresos de entre ¢1,1 y ¢1,9 millones no pueden aspirar a un préstamo suficiente para colmar la aspiración de tener un techo propio y tampoco son elegibles, por exceso de ingresos, para obtener ayuda estatal similar a los bonos dispuestos para los sectores más empobrecidos.” “…Esa circunstancia socava importantes bases de la estabilidad social. Guillermo Carazo, presidente del Comité de Vivienda de la CCC, describe la situación como una “bomba de tiempo”…”
Resultaría injusto, no reconocer que se vienen realizando importantes esfuerzos en el tema de vivienda, como la reciente aprobación en la Asamblea Legislativa de los expedientes 17.797 y 17.524, el primero de ellos permitirá mediante el bono diferido atender principalmente el deseo de la clase media por obtener vivienda y el segundo optar por bonos para construir en segunda planta. No obstante, estas alternativas dudo sean suficientes para remediar esta difícil situación, tema que a criterio de muchos expertos requiere una cirugía todavía mayor.
Sin pensión. El tema de pensiones todavía no se encuentra dentro del imaginario del joven, quizás debido a que su preocupación principal es encontrar primero un trabajo relativamente estable, antes de preocuparse por su pensión, pero cuidado ¡Los jóvenes podríamos estar cotizando para no obtener una pensión en el futuro!
El sistema de pensiones hoy no goza de buena salud, un análisis de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha señalado que a partir del 2038 los ingresos que aportan los cotizantes al Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no serán suficientes para pagar las pensiones de los trabajadores y que las reservas del fondo se podrían agotar en el 2045.
El reto demográfico que experimenta nuestro país ante la jubilación de los baby boomers, el descenso de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la crisis financiera, amenazan con desatar una crisis en el largo plazo en este sector, donde también es sumamente urgente una reforma para garantizar su funcionamiento en el largo plazo. ¡Retrasar y no adelantar la edad de jubilación, no sonará atractivo, pero podría ser una alternativa a considerar!
Es necesario que la juventud costarricense logré unirse alrededor de una agenda común propia, capaz de movilizarla por sí misma, como si sucede en España, de no hacerlo muy probablemente la clase política, no hará mucho para intentar solventarle sus problemas. La juventud seguirá siendo utilizada por grupos de presión panfletarios, para defensa u oposición a proyectos coyunturales de interés de estos y no propios de los jóvenes.
Similar al caso de los años ochenta, podríamos estar perdiendo no una, sino varias generaciones, alimentando el circulo de la pobreza y los cinturones de miseria. Isabel Román, coordinadora del Informe Estado de la Educación ha advertido sobre la posibilidad de repetir la experiencia de aquella década, no por un retroceso en la cobertura, sino por falta de calidad.
Los culpables de esta situación serán muchos, pero la protesta será contra los políticos, quienes hasta el momento la ignoran o postergan importantes decisiones que urge tomar. ¡La juventud no debe de tener miedo, debe reclamar porque se le garantice un futuro!




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