Envueltos en una nube mítica circulan sin rumbo
los estáticos sermones anticuados
ensamblados en aquel pequeño estado,
que teñido de opulencia y oficialidad
falla al ignorar las fuertes ansias de novedad
que circulan y corroen su amado dogma.
Yo que hasta ayer, analfabeta funcional
sentado en aquella incómoda banca,
observe de lejos la disparidad,
amonesté sin reparo los conceptos sandios
y amarré con esmero el ímpetu gallardo de quienes
niegan seguir aquel hastió sermón,
que mutila la mente.



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