Aug 18, 2011

El pueblo soy yo (Opinión)

Por Luis Mata

Cada vez que sale a la luz pública un nuevo problema o inconveniente, consecuencia de la inutilidad de la mal llamada “clase política”, los artículos y comentarios que se leen, nos permiten deducir que vivimos en sociedad, en que la democracia es en tercera persona.

 En la cómoda irresponsabilidad de buscar excusar y señalar culpables, nos eximimos de cualquier cosa; siempre son los demás quienes tienen que cambiar, los que cometen errores y los que no nos entienden; son los demás los irrespetuosos e intolerantes, pero sobre todo, los equivocados.

 La sociedad es una suma de individualidades que no deja a nadie por fuera; todos y todas somos responsables directos e indirectos de la buena o mala marcha del país y del mundo; los sucesos en España o Inglaterra, tienen consecuencia directa en nuestro entorno; pero de igual manera, mi hacer o no, también. Quien crea que la violencia de una familia en Los Yoses, no está ligada a la de otra en Upala –a mi parecer- no entiende de qué va la cosa.

 Si la Caja Costarricense del Seguro Social quebrara, el desastre no excluirá a nadie; no afecta “al pueblo” en abstracto, sino a nosotros, “el pueblo”, en concreto; no afecta a los “pobres” sino a toda la sociedad; la ausencia de abstracción explica porqué hay quienes no entienden esas ecuaciones; en su falta de sentido común, nos dicen que “la cosa no es tan grave”; que siempre habrá país y que seguiremos adelante; omiten que ese adelante, es hacia un guindo cuya caída no deja ileso a nadie.

 ¿Quiénes pueden pagar de un día para otro el costo de una operación inesperada? No creo que sean muchos los que tienen quince o veinte millones colones en la bolsa, para pagar una emergencia; la mayoría recurrirán a pedir prestado recurriendo a garroteras o bancos --que no es lo mismo, pero es igual—mal baratando el patrimonio familiar. La responsabilidad de arreglar el problema, no es “del pueblo” en tercera persona, sino de “nosotros” en primera. No es semántica ni gramática; es realidad real.

 Al igual el resto de cosas; somos co-responsables de que la ineptitud y la incapacidad se haya metido en toda esfera nacional; quienes engañan y se los permitimos, quienes manipulan la memoria o la historia nacional o quienes luego de sus faltas, caminan libre e impunemente por las calles, son consecuencia de esta locura de echar la culpa a todo mundo, para no asumir la responsabilidad propia.

 El discurso facilón y sin compromiso, las palabras vacías, acompañadas de la retórica iluminada de izquierda o derecha o de la academia burocrática, tienen que cambiar; como todos somos pueblo, todos somos parte del problema o de la solución. La descalificación y el prejuicio son dos de los peores males de nuestra sociedad; nos distraen de analizar el fondo, para quedarnos en las formas; al igual que el cuento árabe de los tres ciegos y el elefante, vemos partes, suponiendo que son el todo.

 Seguir con ese cuento de “el pueblo” es sustraernos del problema y evadir la responsabilidad en la solución; asumir que otros y otras son los que deben resolver lo que en definitiva es una afectación ciudadana; es creer como los viejos partidos políticos –que ya no son- que hay un grupo de gentes que por don divino o satánico –vaya uno a saber- son dueños de la verdad. Porque perdón, pero el pueblo, no son ellos: el Pueblo, soy yo y siendo así la cosa, es mi responsabilidad entrarle a la solución de los problemas.

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