Sep 13, 2011

Uso impropio de la palabra "negro"

Por B Archer Moore

 

¿PORQUE? Desgraciado Color Negro

 Sin entrar en valoraciones o juicios, mi última publicación titulada “DESGRACIADO COLOR NEGRO”, cuyo título nace del vínculo infortunio asociado con el color NEGRO,  por la sociedad costarricense. De esta forma mi pensamiento parte de la realidad en que vivimos y no en la que quisiéramos vivir.

 El color NEGRO, es el más asociado con adversidad, infelicidad, desdicha o desgracia por nuestros compatriotas. Incluso, es asociado por la Iglesia Católica con los pecados. Normal para algunos y incomodo para otros, esa es nuestra realidad.

 Dentro de este marco de realidades y teniendo a mi haber la opción de escoger entre el calificativo de “persona negra o hombre negro” y “persona de descendencia Africana o bien Afro costarricense”, me inclino a escoger cualquiera de los dos últimos. Eso es precisamente lo que he dispuesto hacer en forma pública y sin contemplaciones.

 Limitando con ello, el riesgo que se establezcan  vínculos que puedan traducirse en asociaciones  cognitivas, entre lo que representa el color negro para nuestra sociedad y mi persona. Lo anterior, con el deseo de que se pudiese lograr lo mismo, para todas las demás personas de descendencia Africana en nuestro país. 

 Estas discusiones ya se han dado en otros países hace mucho tiempo, particularmente en los Estados Unidos entre 1960 y 1980. Los cambios de nombres para distinguir a las personas de descendencia Africana, ha evolucionado con el pasar del tiempo en la Diáspora Africana. Con la marcada excepción de  Costa Rica.

 En nuestro caso, la evolución en los círculos oficiales ha sido de “Negros” a “persona negra”. Quizás algunos dirían en círculos privados que, por lo menos se nos ha dado el reconocimiento de ser personas. A eso le digo que, no es suficiente.

 Necesito liberarme de la palabra “negro”  como atributo de mi persona,  por considerarse en la idiosincrasia tica, como representativo de desgracia, adversidad y lo malo. Esto lo hago con el propósito de evitar las conductas instintivas que estuviesen asociadas cognitivamente con la palabra negro o color negro.

 Es decir, para que no me tengas miedo, sin saber porque; para que dejes de creer que donde yo vivo es peligroso, sin antes conocerlo; para que dejes de creer que te voy a asaltar, sin haberte volteado la mirada; para que dejes de pensar que soy vagabundo, sin haberme visto trabajar; para que dejes de creer que porque soy negro, posiblemente sea una persona mala y para que dejes creer que mi provincia es peligrosa, porque allí vivimos muchos negros.

 El uso de MECANISMOS DE DEFENSA  y SUBLIMACION  para insulanos  o atenuar los efectos y daños sicológicos causados por términos peyorativos en nuestra sociedad,  ha probado ser muy útiles en lo individual,  pero no es transferible a lo colectivo.

 Por el otro lado y congruente con el caso particular que nos ocupa,  más importante del ¡cómo nos sentimos! y ¡que pensamos! los Limonenses, está el sentir y pensar del resto de la nación, de cuyas decisiones depende el desarrollo social y económico de nuestra región.  Cosa que los Limonenses hemos resistido asimilar y aceptar.

 El creer o mal interpretar este tema como uno típico de racismo, sería un grave error. Aquí lo que se ventila es el daño que puede causarle a toda una Provincia, una tercera parte del país, el USO IMPROPIO  de una sola palabra, la palabra NEGRO.

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