Nov 7, 2011

¿Más corazones pintados en las calles que pasos de cebra?

Por sos-selva

No parece una exageración afirmarlo antes que preguntarlo. En San José está prohibido caminar.
 
No hace falta un estudio estadistico, basta con ser un transeúnte atento para notar que las calles de San José están llenas de corazones que agreden a cuantos por ellas tratan de ejercer las piernas, tan naturales al ser humano por ser parte desde su nacimiento.  
 
Los corazones supuestamente son un recordatorio para quienes recorran las calles, pero parecieran más bien cicatrices del concreto. ¿Serán nada más un elemento decorativo? No resuelven en nada la situación de los que cruzan, no son una solución, son revictimización. Entonces, ¿por dónde se supone que crucen los peatones en Costa Rica?
 
Sin respuesta. 
 
¿De quién son culpa las muertes? Los corazones agreden tanto a peatones como conductores, se dibujan ante nuestro ojos como una risa burlona por estar siempre en el riesgo de convertirnos tan solo en otro corazón más. 
 
Los pasos peatonales son, además de un espacio seguro, un aviso. Para el conductor: "aquí puede aparecer una persona", para el peatón: "aquí es donde cruzar". ¿Será que en Costa Rica se mantiene la ingenua ilusión de que paso peatonal implica semáforo? 

Cambiemos ahora un poco la dinámica. Un ejemplo concreto.
 
La fotografía está tomada en un espacio que circulo habitualmente. Hace unos días crucé rápidamente, me dirigía a la universidad. Apurada, sí, aún con ello preferí volverme para ayudar a una señora adulta mayor y a un hombre no vidente a cruzar. La realidad es que algunas veces hay que esperar hasta 15 minutos o más para que esta calle le deje un respiro al peatón. Como pude hice señas a los carros para que se pararan, cruzamos después de 7-10 minutos.
 
¿Justo? Entre, por favor, más en la realidad para estos dos peatones. Este corazón está precisamente a un costado del EBAIS de La Granja, Montes de Oca. Sume a esto: lluvia, noche o una condición de posible asalto. Si tiene fácil ponerse en los zapatos de otro, sume -inclusive- la sencilla tarea de cruzar para alguien que va hacia su trabajo por la mañana y deba esperar 15 minutos o arriesgar su vida. No parece sencillo, ni mucho menos justo: tomar tantos riesgos por cruzar una calle. ¿Usted qué dice?
 
¡Pero hay más! Le pido poner al asunto la gravedad que merece: imagine a un adulto mayor, a una mujer embarazada, o a una persona con alguna lesión o discapacidad que no le permita caminar con facilidad. Esta es la única petición que le hago para poder llevar a cabo el siguiente paso. Imagine ahora, si esta persona necesita/desea desplazarse desde el punto donde está tomada la fotografía (el EBAIS, a escasos 200 metros del Outlet Mall) hasta Los Yoses, en línea recta andaría menos de 1 km. 
 
No obstante, es un recorrido imposible. A menos que ponga su vida en riesgo. Recuerde que el sujeto que imagina ahora no podría atravesar las calles corriendo, porque por alguna situación no puede hacerlo, y aunque pudiera correr...
 
¡En Fin! para moverse menos de 1km debe: caminar hasta la Universidad de Costa Rica, cruzar el campus, salir al semáforo peatonal de la Facultad de Derecho (diagonal a Hooters) y luego devolverse hasta el Mall San Pedro, cruzar el antro comercial, llegar al semáforo peatonal cercano al Mall San Pedro - Fuente de la Hispanidad (donde en cualquier caso no hay rampas en la acera) y cruzar hacia Los Yoses. ¡Sencillísimo!,¿no?
 
Aquí una pausa para reírse, llorar, o comentar:  "¡Un artículo como este hace tan poca falta como hace como los pasos peatonales!, ¡las calles josefinas son de las más amigables del mundo!".
 
Si usted es conductor, le pido tome en cuenta todo cuando ha imaginado la próxima vez que se siente al volante. Sepa que no se habla aquí de malos conductores, sino de carreteras construídas sin pensar en mínimo en la salud de todos. Calles que no ven a la gente, sino a los carros. 
 
Caminar es un derecho. Es nuestro primer medio de transporte, indudablemente: tenemos las piernas y tan pronto como las usamos -de pequeños- somos aplaudidos por los mayores. Caminar es una necesidad: movimiento, salud, comodidad. Sin embargo, en San José, está prohibido. Hay corazones, sin solución. Hay que exigir una ciudad transitable, una ciudad que nos permita vivirla. Recorrerla también significa hacerla más segura.
 
En conclusión: los pasos de cebra son el único modo de que el peatón recupere su dignidad.
 

(publicado en:  http://sos-selva-anotaciones.blogspot.com/2011/10/mas-corazones-pintados-en-las-calles.html)

 

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