Jul 6, 2010

La paradoja de una Costa Rica "verde" (Opinión)

Por María Barboza

Costa Rica: el paraíso siempreverde del que disfrutan anualmente miles de visitantes y extranjeros. Desde hace varios años, nuestro país ha sido visto como el hábitat de las más exóticas especies y de los más escondidos terrenos vírgenes; tanto así que fue el país protagonista de la conocida película "Jurassic Park" y hasta videojuegos como "Metal Gear Solid" recrean provincias de nuestra exuberante nación (la provincia elegida en esta ocasión fue Limón). Sí, Costa Rica es hermosa y verde por fuera, pero por dentro las perspectivas son otras.

Costa Rica ha construido su reputación como uno de los países más verdes. Una gran parte de su territorio se conforma de parques nacionales y resevas (por lo que goza de protección),además de que los ingresos por ecoturismo resultan valiosos para la economía costarricense. Incluso uno de los puntos que ha tomado más importancia en los últimos años ha sido el de la Costa Rica "cero carbono", en el que el país se convierte en uno de los únicos países en vías de desarrollo que no produce gases de carbono. No obstante, los esfuerzos por mantener el "color natural" de nuestro país son cada vez mayores, y mientras nuestros gobernantes viajan alrededor del mundo haciendo gala de nuestra belleza natural, muchos se plantean qué tan ciertos son esos esfuerzos por mejorar nuestro medio.

En primer lugar, la condición de eco-amistad de ex-gobernantes como Don Oscar Arias (quien influye notoriamente en el actual gobierno de Doña Laura Chinchilla) se pone muy en duda, después de que (bajo su mandato) contemplara proyectos para nada amigables con el ambiente, tales como el megaproyecto minero Crucitas, el constante avance de proyectos hoteleros en Guanacaste (que pareciera comprada por los Estados Unidos) y el continuo aumento de campos de cultivo sumamente contaminantes (como las piñeras en San Carlos). Este tipo de decisiones contradicen y traicionan el pensamiento "pro-ambiente" del que mundialmente se jacta Arias, y más bien resultan ser preocupantes para nosotros los costarricenses. Pareciera que la teoría de algunos gobernantes es visionaria, pero sus acciones son todo lo contrario.

Nuestra Costa Rica, como paraíso natural, no se construye (y no debería construirse) a base de falsas imágenes e ideas que se venden a los demás, pues se olvidan los esfuerzos y luchas que se han realizado a lo largo de los años para mantener nuestra riqueza natural. La siembra masiva de árboles para equilibrar el enorme daño ecológico que generan las emisiones de gases industriales y automovilísticos resulta, de alguna manera, "hipócrita" para el ambiente... si sabemos que el equilibrio se logra al atacar las causas directas de tales emisiones.

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