Jul 23, 2010

Tan solo lo soñé

Hoy dejé volar mi imaginación, cerré mis ojos por un rato, al mejor estilo de John Lennon para soñar, para ver en mi mente un mundo distinto, un país ideal.

Y pude ver tantas cosas bellas, que al volver a abrir los ojos me invadió la nostalgia y preferí seguir soñando.

En ese volar de mi mente ví a tanta gente sonreir, vi esperanza y vi amor. No habían rejas en las casas, me imagino que tampoco ladrones porque no me asaltaron en mi recorrido. Las personas transitaban por doquier pero sin prisa, y todas detenían su marcha para saludar a quien se topaban de frente, algunos se abrazaron, otros tan solo un apretón de manos o una palmada en la espalda, pero todos continuaban su camino con una sonrisa dibujada y un brillo extraño en sus ojos.

No era tan diferente pero el aire se sentía distinto, al respirar profundamente pude sentir un leve sabor en ese aire, no sabría como explicarlo. Cerca de mediodía, a la hora del noticiario, me acerqué a un pequeño negocio porque noté como los que allí estaban, ponían atención a las noticias, y claro, es que ver noticias en ese mundo imaginario era casi ver un best seller. Todas las informaciones eran buenas y agradables, y contagiaban a la gente de alegría por la vida y amor por sus semejantes.

Casi al irme de ahí, tuve el privilegio de ver llegar a una celebridad que humildemente pidió un café con leche y una empanada de pollo, saludaba a todos y con todos habló unos minutos mientras saboreaba la empanada. Yo no sabía quien era y pregunté, y me asombró mucho cuando me dijeron que era el presidente de la República, que a diario salía a caminar por distintos barrios a conversar con la gente, a hablar con aquellos a los que un día el voto les pidió. Y claro que yo tenía que estar asombrado, porque de donde yo venía todo era muy distinto. ¿y de que les habla? pregunté… -siempre nos da las gracias por el honor que le dimos de poder servirnos, me contestaron, y nos pregunta que necesitamos de él para seguir sonriendo.

Decidí seguir conociendo un poco más ese mundo al que llegué, y quise saber que los hacia sentirse tan bien y siempre contentos, y a una señora que estaba sentada en una grada se lo pregunté, ella suspiró y me dijo esto : Mire joven, ¿usted ha visto como cambia la actitud de alguien cuando está a punto de morir?, hubo un día en éste lugar que las cosas eran distintas, el país entero estaba a punto de morir, pero quien era el presidente en ese momento, tuvo las agallas para decir NO, y ese sencillo acto nos dió una segunda oportunidad a todos… hubieron conflictos y guerras en otros países pero a nosotros nada nos pasó. ¿Lo entiende ahora joven? Después de ese dia todo comenzó a mejorar, me dijo.

Abrí mis ojos y dejé de soñar, de nuevo a mi mundo pero pude traerme del otro un poco de esa esperanza y la tengo aquí, en mi mente, en mi pecho, la siento y a ella me aferro. Tengo la esperanza de que cambie la actitud, de que las cosas recobren el rumbo que siempre han debido tener, que doña Laura con la firmeza que ofreció, diga NO, y nos devuelva a todos la sonrisa y sea ese el inició de llegar a ese lugar que por un rato soñé.

Johnny Shcmidt C

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