Nov 8, 2010

La Amazonia: Un gigante amenazado

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Por Laura Ávila y Wagner Calderón (Suramérica en cleta)

Uno de los principales hitos de nuestro viaje en bicicleta por Suramérica; sin duda, lo constituía conocer el majestuoso Río Amazonas (y todos sus principales ríos y afluentes); así como sentir su exuberante vegetación, disfrutar de su exquisita flora y fauna y por supuesto, aprender de la sabiduría ancestral de las etnias indígenas que la habitan. La Amazonía sería nuestro merecido postre después de 18 meses de pedalear por estas tierras suramericanas, después de 15 mil kilómetros de mucho esfuerzo y coraje en cumplir nuestro sueño.

La Amazonía ocupa cerca del 5% de la superficie terrestre, abarcando 7 millones de kilómetros cuadrados (o sea, en esta área cabría 137 veces Costa Rica). La Amazonía la comparten 9 países de América del Sur, de los cuales el 60% está en Brasil. Es a su vez la mayor cuenca hidrográfica del planeta, la cual contiene 1/5 parte del volumen de agua dulce del mundo. Ni que decir de su flora y fauna, cada año se descubren miles de nuevas especies animales y vegetales.

Belem de Pará, un bullicioso e inquieto puerto del norte de Brasil -donde el río Amazonas entrega sus aguas al Océano Atlántico- fue nuestra puerta de entrada, desde allí tomamos un primer barco que nos llevó hacia Manaos (Capital del Estado Amazónico brasileño). Fueron seis largos y extenuantes días de dormir en hamaca, de escuchar el incansable martilleo del motor, de compartir el saturado espacio con decenas de personas, familias y niños; de recorrer más de 1700 kilómetros río Arriba viendo desde la borda como la deforestación acaba con este pulmón del mundo.

Nuestros ojos se entristecieron y nuestros corazones se contrajeron al ver como el Ser Humano ha perdido la vergüenza y el respeto por la naturaleza. A lo largo del recorrido se pueden ver gigantes y centenarios árboles caídos en las márgenes esperando que los “trabajadores” los transporten hasta las improvisadas balsas, que los llevaran río abajo hasta el próximo aserradero  para convertirlos en piezas más pequeñas, fáciles de transportar y de vender.

La deforestación ilegal o “desmatamento”, como le llaman en Brasil, está acabando con la Amazonía. Los números son alarmantes, ya que en tan solo 40 años la Amazonía brasileña perdió el 17% de su área; esto representa 700 mil kilómetros cuadrados deforestados (es como si hubieran talado 14 veces Costa Rica). Y la actividad no se detiene, en los años 2002 a 2005 en la Amazonía brasileña se deforestaron más de 70 mil kilómetros cuadrados, prácticamente arrasando con la floresta completa de los Estados brasileños de Rondonia y Mato Grosso.

Y ¿Cuál es el motivo de deforestar? No solo lo hacen para extraer las maderas preciosas y exóticas de la zona, sino también para crear amplias áreas de pastoreo para ganado vacuno (en ese mismo periodo introdujeron 14.5 millones de cabezas de ganado) y también para destinarlas a extensas plantaciones de soya.

Nuestras sociedades de consumo han caído en su propia trampa, la demanda de carne bovina en el mundo se incrementa, al igual que ha crecido el comercio alrededor de la soya para fines comestibles e industriales. Las grandes transnacionales alimenticias así como de cadenas multinacionales de supermercados son los principales clientes de estos bienes que hoy son la mayor causa de deforestación de la Amazonía. 

Y aún hay más, marcas como Nike, Addidas y Timberland compraban el cuero producto del ganado que pastorea las áreas deforestadas. La organización mundial de Greenpeace ha denunciado estas prácticas comerciales por lo que estas empresas se han visto en la necesidad de revisar la procedencia de sus insumos y se han comprometido a no adquirirlos si proceden de la Amazonía, desmatada ilegalmente.

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA AMAZONÍA

El calentamiento global es el mayor desafío ambiental del siglo XXI. La temperatura media mundial ya subió 0.7 ºC en cien años, los científicos afirman que la quema de combustibles fósiles (gasolina, diesel, gas, etc.), la deforestación y las quemas de las florestas tropicales (como la Amazonía) son las principales causas del fenómeno.

Durante billones de años, la presencia de vapor de agua y de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) en la atmósfera dieron origen al efecto invernadero; este fenómeno creó las condiciones necesarias de temperatura para que surgiera la vida en la Tierra. Esos gases absorben parte de la energía del Sol y la redistribuyen en forma de calor a través de las circulaciones atmosféricas y oceánicas y otra parte de esa energía es irradiada al espacio. Cualquier factor que altere este proceso afecta el clima global.

Ahora, el tema es que con el aumento de la emisión de gases (por la creciente flota vehicular, por el crecimiento industrial, el uso indiscriminado de energía eléctrica, etc), así como las quemas de bosques; las capas de gases de la atmósfera se hicieron más densas; por lo que, retiene mayor calor del sol y por ende aumenta las temperaturas en la Tierra.

Si el aumento de la  temperatura del planeta pasa de los 2ºC encima de los niveles preindustriales, los riesgos de extinción en masa, los colapsos de ecosistemas, la escasez de agua, la falta de alimentos y los perjuicios económicos de todos los países aumentarán significativamente. El sistema climático podría entrar en colapso y traería consecuencia negativas para la Tierra.



ALGUNAS CONSECUENCIAS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

•    Al subir la temperatura del planeta, las grandes masas de hielo (como los de la Antártida) se están derritiendo a lo largo de los últimos años, al igual que las montañas nevadas, lo que provoca el aumento del nivel del mar entre 30 cm a 80 cm (en los próximos 50 años) lo que significa que las ciudades costeras podrían perder grandes áreas en incluso desaparecer.
•    Hoy en día un millón de kilómetros cuadrados de la Amazonía se han convertido en zonas semiáridas y con el ritmo actual de desforestación y emisiones de gases se estima que 6 millones de kilómetros cuadrados de floresta amazónica se pueden transformar en áridas sabanas en los próximos 100 años
•    Un planeta más caliente disminuirá las precipitaciones transformando rápidamente extensas áreas en regiones áridas. Menos agua significa una tragedia social.
•    El cambio climático va alterar la trayectoria de tempestades severas, grandes ciudades pueden entrar en la ruta de grandes huracanes. El padrón de circulación de corrientes oceánicas van a cambiar la flora y fauna marina, las áreas de pesca y la propia ocupación humana. Las lluvias serán cada vez más intensas, van a castigar duramente a las ciudades con un gran impacto social sobretodo a los barrios más pobres. Las ciudades, el campo, la generación de energía y hasta el turismo serán afectados.
•    Brasil es el cuarto emisor del mundo de gases de efecto invernadero, el 75% se debe a la deforestación mientras que un 22.5% es proveniente de la combustión (quema de combustibles fósiles). Así como es importante reducir la tala de árboles, es importante incentivar el uso del transporte colectivo y de la BICICLETA y de otras formas de transporte limpio, de energías alternativas como la eólica y la solar.
•    Enfermedades infecciosas transmisibles están relacionadas a la contaminación del aire, éstas irán en aumento. Los cambios en los ciclos de agua y en los ecosistemas principalmente en las zonas más preservadas también van a interferir en la distribución de enfermedades. Por ejemplo, existen 182 tipos de virus circulando en la Amazonía de los cuales 30 actualmente afectan al ser humano, sin embargo, si la deforestación continúa, no hay duda que esos virus se redistribuyan en otras áreas y algunas hasta muten afectando a los seres vivos.

S.O.S AMAZONÍA

La Amazonía en pie es muy importante no solo para Brasil sino para el clima de la Tierra, pues la floresta es un gigantesco reservorio de carbono. Si desapareciera, aproximadamente 100 a 120 billones de toneladas de carbono se liberarían a la atmósfera, aumentando considerablemente los gases de efecto invernadero (15% a 17%) lo cual generaría una elevación de la temperatura intensificando la destrucción del planeta.

Por el efecto de fotosíntesis, la Amazonía que no ha sido deforestada absorbe de la atmósfera 400 millones de toneladas de carbono por año. La Amazonía es un sorprendente regulador atmosférico y tiene el papel protagonista del establecimiento del régimen de precipitación de lluvias en toda América del Sur y hasta de otros continentes. La atmósfera amazónica aún sirve como filtro de contaminantes. Oxidantes como el ozono y óxidos de nitrógeno son removidos por mecanismos regulatorios, propiedad que puede ser perdida con la destrucción de la floresta.

LO QUE CADA UNO PUEDE HACER


•    Infórmese, procure entender las causas del cambio climático y sus consecuencias para el planeta. Divulgue el tema en su comunidad, promueva debates sobre lo que precisa ser hecho.
•    Economice energía. Tórnese un consumidor eficiente de la energía. Cambie las lámparas incandescentes por fluorescentes. Apague luces en su casa o trabajo y desconecte los aparatos que no esté utilizando
•    Compre electrodomésticos que estén clasificados para eficiencia energética (Clase A).
•    Deje el carro en el garaje, utilice transporte colectivo o SU BICICLETA, dé preferencia a combustibles limpios, como el alcohol o biodiesel.
•    Consuma menos carne. Considere una dieta vegetariana en su vida, al menos pruebe pasar una semana sin consumir carne y sentirá los beneficios en su cuerpo, en su rendimiento y hasta en su estado de ánimo.
•    Evite el desperdicio de agua, revise las fugas en su casa o trabajo (compare su recibo de agua con la de los vecinos para cotejar consumos excesivos). En áreas sujetas a secas almacene agua en cisternas.
•    Exija en su Municipalidad sistemas eficientes de drenaje urbano, colectores y tratamiento de aguas servidas así como un adecuado manejo de residuos sólidos como el reciclaje.
•    Infórmese de viviendas ecológicas que aprovechan el agua de lluvia, usan energía solar para el calentamiento de aguay la iluminación. Diseñe su casa bajo diseños bioclimáticos aprovechando la luz y la ventilación natural.
•    Diversifique la producción en el campo. Reforeste en su propiedad, en las riberas de los ríos y nacientes, con especies nativas. Siembre un árbol!!
•    Compre muebles o maderas certificadas, es decir, que provengan de plantaciones reguladas y nunca ilegales.

El Amazonas significaba para nosotros llegar al corazón del viaje, como al corazón del mundo, sin embargo un profundo sentimiento de dolor nos embargó cuando llegamos a entender la realidad de lo que ocurre, desearíamos poder escribir palabras más esperanzadoras pero desgraciadamente lo que está pasando en la Amazonía no es reversible… Confiamos que esta realidad llegue a lo más profundo de cada uno y nos motive a tomar acciones reales que modifiquen nuestro entorno… Como la sencilla opción de dejar el carro en casa y tomar la bicicleta como nuestro medio de transporte saludable, económico y que no contamina… Por eso: salva al planeta y anda en bicicleta.

* Las imágenes muestran la destrucción que sufre La Amazonia, pero también se muestran las riquezas naturales que posee y que están en peligro.

 

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