Poema por Adriana Vargas

 

Corazón rojo de Las maravillas

 

Un largo camino he recorrido,

pero se me han mostrado varias salidas,

logros he cosechado,

con frutos de bello color.

 

Me he sentido de muchos tamaños:

tan grande como para tocar el cielo,

pero tan chica para no ser vista;

es ahí cuando entro a ese lugar sin techo.

 

Hasta mi corazón y mente se confunden

pierdo la cabeza,

sin si quera haber conocido a la reina de corazones.

Son pocos los caminos,

pero sólo uno:

el correcto.

 

Cuanto más camino,

mis ojos sólo pueden ver cuadros y rallas,

pero si me acerco un poco

detecto un rostro borroso.

No sé si sea el rey rojo o

un caballero que me quiera rescatar,

deseo que sea un bello destino

el que me va a esperar.

 

No pido diamantes ni un trébol para la suerte,

sólo pido un corazón rojo

que no pueda ser roto,

por una espada negra.

 

Mi mente y corazón siguen confundidos

sólo esperan,

esperan el tiempo y el futuro.

 

Cada día que pasa

el sombrerero me cambia la historia,

la liebre se vuelve más loca y

al gato le desaparece la cola.

 

Sólo quiero encontrar el camino correcto.

Ahora hago algo inusual,

el sarcasmo no me permite decirlo,

sonrío y abro otro cerrojo,

pero mi corazón no es de color rojo.

 

No quiero perderme

sólo vencer mis miedos,

pero espero encontrar ese corazón rojo

cuando Alicia afloje el atorado cerrojo.

 

Confiaré en ella,

cuando vea Las maravillas.

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