Dr. Luis Ricardo Villalobos Zamora
Profesor Universidad Latina
El filósofo español Ortega y Gasset, decía: «No sabemos lo que pasa y esto es lo que pasa». Estas palabras retratan la situación actual de la humanidad, que en los últimos 50 años, sufrió más cambios que en toda su historia, debido a la revolución científica y tecnológica. Este proceso conformó la sociedad del conocimiento y nos permite vivir en la actualidad, una época cualitativa y cuantitativa muy diferente a las precedentes; comparable en magnitud únicamente al período cuando las culturas occidentales pasaron de la barbarie a la civilización.
Así, las verdades relativas y las incertidumbres se apoderan del escenario que otrora ocupará las verdades absolutas y las certezas incuestionables. El cambio se convirtió en lo único seguro en estos momentos, pero ¿Estamos en una época de cambios o en un cambio de época? Nos inclinamos por la segunda opción, pues en el presente, se ha consolidado otro gran proceso: la globalización, que venía evolucionando desde 500 años atrás, transformando las relaciones de producción y las relaciones de poder. Esta nueva economía, impactó nuestra cultura, con su visión de éxito, basada en la competitividad, el beneficio monetario y el consumo.
La paradoja es que varias décadas después, vivimos en un mundo unificado y al mismo tiempo muy fragmentado, con unos países muy ricos y prósperos que avanzan en tecnología y ciencia, mientras otros son muy pobres, con incipientes e incluso estancados desarrollos científicos y tecnológicos, pero con aumentos en la pobreza y el hambre; también permanentemente hay regiones en guerra y la incomprensión e intolerancia es común en nuestros pueblos. Esta situación complementada con la degradación de la biosfera y el calentamiento global, nos llevó en esta primera década del siglo XXI, a tomar plena conciencia que de continuar así, llegaremos a la destrucción de nosotros mismos y de toda la vida en el planeta.
En este marco, la educación sufre una evidente crisis de legitimación: se cuestiona su pertinencia, su pertenencia y las funciones sociales primordiales que realiza. Las demandas cognitivas contemporáneas exigen la configuración de una nueva cultura del conocimiento y del aprendizaje que asuma los cambios paradigmáticos, los aportes conceptuales y como dice Morín «…es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza».
Para este filósofo siempre que un sistema no puede lidiar con sus problemas, se desintegra o sufre una metamorfosis. Más que eso, dice que debemos esperar lo improbable y enumera hechos contundentes: era factible que el Imperio Persa aniquilase a Atenas, pero se retiró y poco tiempo después, brotó la democracia en esta ciudad griega; el cristianismo y el islamismo, surgieron como minúsculos núcleos y sin embargo, contra todos presagios de su época, se diseminaron enormemente por el globo terráqueo; las victorias napoleónicas o nazis también parecían en su momento inevitables y sin embargo fracasaron. De idéntica forma puede suceder con el quimérico triunfo actual de la humanidad.
Edgar Morín (2010) en «Elogio a la Metamorfosis» ejemplifica: la crisálida es un caso en nuestro planeta de un sistema en crisis, que sin darnos cuenta, se autodestruye para reconstruirse y dar origen a un nuevo sistema, la mariposa. No olvidemos que nosotros, vivimos transformándonos siempre, adquiriendo formas diferentes. Debajo de nuestra piel y dentro de nuestro organismo, se producen día a día diferentes procesos químicos, capaces de cambiarnos sin dolor y seguir vivos, sin dejar de ser nosotros mismos. Así es la naturaleza humana, cotidianamente nos destruimos y construimos, «naciendo» de nuevo cada segundo que vivimos.
De igual forma la nueva época requiere transformaciones en todos los ámbitos, aunadas a los procesos fundamentales de la sociedad. Según Morín, sin darnos cuenta, ya estamos «…en los comienzos de un sentido de regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica y de la reforma de vida”. Estos siete ámbitos de cambio, están formando «vías» cuyo objetivo es «salvar a la humanidad», para en conjunto configurar la senda necesaria por donde transitar.
A la luz de estas ideas, la Escuela de Educación de la Universidad Latina, en el Campus de Heredia, realizará el 3 y 4 de Junio del presente año el IX Congreso Educativo «Educación ¿Una de las vías para la metamorfosis planetaria?». El propósito es establecer un marco para la reflexión sobre el papel de la educación costarricense en la transformación de la sociedad a nivel local, regional y global.
Esperamos contribuir de esta manera a la democratización social de los saberes, a la re-creación de la calidad educativa del país, acorde con las nuevas circunstancias mundiales y a la formación de seres humanos creativos, con un desarrollo integral, fruto de una experiencia educativa no fragmentaria, con un desarrollo de lo cognitivo, psicomotor y socio afectivo; con un sentido de pertenencia al grupo, a su propia identidad y con una visión de conjunto de la realidad económica, política, cultural y social; con una clara comprensión del mundo en que vivimos, para que actúen reflexiva e inteligentemente ante las diversas situaciones que enfrente. En fin, esperamos dar un aporte para que la educación llegue a ser una tarea colectiva y trasformadora de nuestra comunidad, nuestra patria y nuestro mundo.



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