Los afortunados nacen en el calor
algunos pobres nacen donde siquiera
pueden ven un solo rayo de sol.
Podemos ver caras rebosando de felicidad
al igual que otras irradian angustia pura,
hambrientos de compañía en medio de su soledad.
Buscan siempre un abrigo pues este mundo
a ellos solo les comparte frio,
es cada vez más difícil ver como alguien
les tiende la mano o siquiera se digna a mirarlos.
Yo quisiera poder ayudarlos, pero
no son suficientes solo mis manos
tal vez cambiaria si en realidad todos,
nos consideráramos los hermanos que somos.
Caminamos constantemente por calles
con necesitados, en ocasiones tropezamos,
pero la misma sociedad nos ha ensenado
a tan solo seguir en nuestro camino descorazonado.
Hermosos paisajes disfrutamos
pero por dolorosas almas son habitados
tan solo esperando por un poco de pan
deseando tener al menos un humilde hogar.
Dios nos depara a diario nuestro alimento
pero nosotros inconscientemente
en ocasiones ni siquiera se lo agradecemos.
Gastamos en boberías que justificamos,
pensamos acaso en aquellos
que desearían al menos lo que ya no necesitamos.
Nadie más que nosotros mismos podemos ayudar
el poder está en uno, en cada uno de nosotros
no cambiar radicalmente tan solo hacer conciencia
haría las cosas un poco diferentes.
Algunos por lo material creen tenerlo todo
es el peor error porque solo Dios es todo,
y si lo material basta para ese pensamiento
no hacen más que hundirse en el pavimento.
Pavimento de calles transitadas por gente angustiada,
gente que trabaja, gente de lo material siendo esclava.
En cada esquina una esperanza de cruzar la calle
y tender la mano de tocar a Dios ayudando.
Cada día la brisa se torna más fría,
cada instante mueren personas enfermas o con hambre.
Cada segundo pensamos en lo que no tenemos y deseamos
a cada momento basta para darnos cuenta de
que todo sigue empeorando.
Yo desearía un mundo de fantasía
donde todos tenemos un techo donde todos tenemos comida.
Pero en estas circunstancias no bastan las utopías
lo que se necesitamos es cambiar nuestra manera de vida.
“No hay que dar para recibir.”
-Error quieres bien haz bien sin mirar a quien
y a cambio recibes a Dios en tu corazón,
la única salvación del mundo a nuestro creador.
Si siguiera hablando de mis deseos no terminaría
pues son tantas las cosas que desearía,
pero al menos con estos versos pretendo
tocar el alma de quien los este leyendo,
y hacerlos ver que todo está en nuestras manos.
La vida la muerte, la tristeza y la alegría.
y sobre todo Dios está en ellas así que si
tiendes tus manos te das alas y miras junto a Él
todas las bellezas olvidando un poco aquellas tristezas.



Comentarios
No hay comentarios todavía.