Jun 1, 2011

Besos de protesta

Crónica de la IX Ruta del Beso Diverso

Escrito por Luis Diego Molina

Fotografía: Blog El Kamikase

Fue la ruta más larga de todas las que se han hecho, pero cumplió su objetivo. “Pido disculpas por discriminar”, dijo Germán, el administrador del Club 80’s, con la voz quebrada y la vista baja, ante la centena de personas aglomeradas en el parqueo de dicho bar, rodeando a los carros, gritando consignas y besándose. Cuando soltó el megáfono tuvo que limpiar una lágrima que osaba con asomarse en su rostro, mientras los manifestantes celebraban.

Horas antes, al ser las 5:30 de la tarde de ese cálido viernes 29 de abril, las personas de la Coordinadora del Beso Diverso se preparaban en el kiosko del Parque Central de San José para salir hacia el Bingo Multicolor (avenida central) y al Club 80's, en los Yoses. Aquella sería la IX Ruta que realizarían, una vez más pidiendo que no se discrimine a nadie por su orientación sexual.

Cuando llegué al kiosko, en el cual había menos de diez manifestantes, lo primero que vi fue a dos policías conversando con Margarita Salas, miembra de la Coordi (como llaman a la Coordinadora). Sin embargo aquel sería el único encuentro con los uniformados que tendríamos ese día (a pesar de que horas después en el Club 80's, por orden de Germán, los llamaran para que nos quitaran de su parqueo).

La Ruta del Beso Diverso es una campaña de la Coordinadora contra la discriminación hacia personas Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales, Transformistas, Travestis e intersexo (GLBTTTI), la cual surgió desde el año 2007. Estas rutas se caracterizan por su peculiar forma de manifestarse: besos y abrazos entre personas tanto heterosexuales como homosexuales en la entrada de los lugares que discriminan.

Poco a poco fueron llegando más personas para participar en la caminata, mientras alistaban pancartas y las banderas multicolores representativas del movimiento por la diversidad y un señor acompañado por su esposa gritaba desde el parque: “¡no hagan feo!”.

En ese momento conocí a Geovanny Delgado, uno de los promotores de esta nueva Ruta, quien asegura haber sido discriminado en el Bingo Multicolor el 31 de marzo cuando tomó la mano de su pareja. Este acto aparentemente insignificante bastó para que un guarda les llamara la atención y que el gerente, Mario Morales, dijera que se podían “largar” de ahí.

“Eso me impactó muchísimo”, afirmó Geovanny, quien puso un recurso de amparo contra el establecimiento, basado en el artículo 33 de la Constitución Política. Dicho artículo establece que toda persona es igual ante la ley y no podrá practicarse discriminación alguna contraria a la dignidad humana.

“Yo busqué apoyo con canal 6, pero como aún no teníamos el recurso de amparo me dijeron que no podían hacer una nota sobre eso. En cambio las muchachas de la Coordinadora inmediatamente me apoyaron”, comentó Delgado.

Los miembros de la Coordi aseguran en su sitio Web que “el pasado 8 de febrero, a partir de una moción interpuesta por un regidor del PAC, la Alcaldía de San José declara San José como una ciudad respetuosa de los Derechos Humanos y libre de todo tipo de racismo, xenofobia o discriminación por razones de etnia, religión, nacionalidad, género, condición de salud, orientación sexual, y todo otro tipo de marginación y exclusión”.

Volviendo al caso de Germán y el Club 80’s, otra motivación para levar a cabo de esta novena ruta fue la queja de Adriana y Mónica, quienes fueron sacadas del Club el 25 de marzo, después de besarse en la pista de baile, pues les dijeron que “el bar era un lugar familiar y que había personas respetables”. Estas palabras las pronunció una empleada de ese lugar, con apoyo implícito de la administración.

Estos hechos fueron más que suficientes para que el kiosko del Parque Central se colmara de personas que atendieron al llamado de la Coordi. Antes de salir a la calle compartieron un queque y se tomaron fotos en un ambiente casi festivo, mientras muchísimos curiosos los miraban alrededor del kiosko.

Y no era difícil de entender que llamaran la atención de los transeúntes: parejas gays o lesbianas besándose, algunos hombres vestidos con ropa femenina, personas bailando en el centro del kiosko y otros tocando instrumentos de percusión; todos con un gran ánimo. Otro hecho llamativo es que la mayoría eran muy jóvenes, algunos inclusive en edad colegial.

A las 6:35 p.m. Paulina, una de las coordinadoras, daba algunas indicaciones: no enseñar las cédulas a nadie que no sea policía, no enfrentarse con nadie, en caso de confrontaciones sentarse en el suelo y buscar a las personas del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) que llegaron a apoyarlos y que poseen experiencia en este tipo de asuntos.

Había al menos cuatro miembros de este partido, los cuales aseguraron conocer la legislación en torno al tema de las movilizaciones y no estaban dispuestos a permitir que algún manifestante fuera arrestado de manera arbitraria.

Sin embargo, a diferencia de su comportamiento usual en las manifestaciones, los revolucionarios ese día no llevaron sus características banderas rojas. Aquel día todo era color arco iris. Cuando terminaron las instrucciones arrancó la ruta.

“¡Lo ilegal es la discriminación!”, gritó Shirley (conocida como “Shi)”, otra de las muchachas de la Coordi, la cual durante todo el camino se encargaría de animar la marcha con su gran sentido del humor. Y con eso comenzamos a caminar.

“¡Ser diferente no es indecente!” fue la consigna que inundó al Parque Central conforme nos dirigíamos a la calle. Un bloque unas cien personas se movía al unísono, pero bien pudieron parecer mil, al menos en espíritu y fuerza.

Las banderas de colores y una gran manta que decía que “la diversidad es un asunto de amor” bloquearon una avenida segunda cargada de carros y de conductores impacientes. Me sorprendió ver como nos echaban los carros encima, mientras gritaban improperios. Casi atropellan a un par de caminantes.

Caminar por la avenida central no fue cosa fácil entre el mar de personas que transitan por ahí un viernes- día de pago- en la noche. Los manifestantes se dispersaron por un momento entre la multitud, pero al llegar al Bingo se volvieron a unir.

“Échennos si pueden, se dan besos los que se quieren” comenzaron a gritar frente al Bingo, por lo cual cerraron las ventanas. Alrededor del grupo se reunieron muchos curiosos, en cuyos rostros pude ver desde expresiones desde desprecio o desconcierto hasta sonrisas. Más de uno que pasaba con sus amigos bromeaba con unirse al grupo, o con que otro se uniera.

Después de cantar, gritar y llamar numerosas veces a Mario, el gerente, para que bajara a conversar- lo cual no sucedió- llegó la hora de los besos, el plato fuerte de toda ruta. “Si les molesta que dos personas homosexuales se den besos, pues venimos cien personas homosexuales a darnos besos”, me había comentado Margarita antes de salir del parque.

A la cuenta de tres comenzaron las muestras de afecto. “Esto es un acto político”, recordó en el megáfono Shi, mientras algunos se besaban, ya fueran parejas de hombres, de mujeres o heterosexuales.

Muchos se besaron. Inlcuso personas ajenas a la manifestación se detuvieron a besarse. Dos hombres jóvenes fueron el centro de atención, pues se besaron sin detenerse casi cinco minutos, entre vítores y risas. Un hombre  se acercó al grupo tambaleándose y con su mirada vidriosa, quien tomó el megáfono: “Yo no soy gay ni lesbiano- la multitud estalló en risas- pero los apoyo”.

“Hoy somos nosotros, mañana pueden ser sus familiares” gritaba Shi con su voz más guesa que la de una mujer prmedio. “Si Mario no sale es porque en este lugar discriminan”. No hubo respuesta, por lo que después de decirle a las personas que caminaban por el lugar que no volvieran a ese local, proseguimos al siguiente destino.

Fue la ruta más extensa de las nueve. Las primera nueve fue en el 2007 cuando un grupo de homosexuales tuvo inconvenientes en la Chicharronera Rancho Alegre, conocida como La Chicha, en San José centro. Las siguientes tuvieron como destino el Banco Nacional, el Hotel Costa Rica, y la mayoría a la UCR.

Al llegar a la plaza de la Cultura nos topamos a una cantidad impresionante de personas que nos observaban, así como varios policías moviéndose a nuestro alrededor. Alcancé a escuchar una voz que le decía a uno por la radio: “Hay como 80 mariposas en la plaza”.

Al salir del bulevar los chóferes de los buses de San Pedro comenzaron a demostrar su apoyo pitando, lo cual seguirían haciendo durante el resto de la jornada. Pronto regresamos a la avenida segunda y salimos del centro de San José por Barrio La California, donde nos topamos dos trenes de frente y un conductor que ondeaba su dedo corazón a los caminantes.

Cuando se percataron de que eran los suficientes como para tomar ambos carriles de la calle la sorpresa se evidenció en los rostros. “Somos muchos más de los que esperabamos”, exclamó con júbilo una de las coordinadoras. También fue la ruta más concurrida.

Poco antes de llegar a Los Yoses se me acercó un muchacho con cara alegre quien me dijo: “¿sabía que la Municipalidad de Belén (en Heredia) dijo que apoya el matrimonio gay?”.

“El miércoles que viene tengo una reunión con el alcalde”, me comentó el joven. Su nombre es Alberto Cabezas, presidente de la  Fundación Mundial Déjame Vivir en Paz, una ONG que lucha por los Derechos Humanos.

En medio de esta conversación llegamos al club 80's, cuando mi reloj señalaba las 8:05 de la noche. Ya se percibía cansancio entre los caminantes. Nos aglomeramos entre los carros que estaban parqueados al frente del bar, mientras los guardas cerraban los grandes portones del Club.

Los cantos y besos comenzaron de nuevo, mientras los guardas nos pedían que saliéramos del parqueo y dejáramos de hacer ruido. Eso no sucedió, por lo que llamaron a la policía, la cual nunca llegó.

Apareció don Germán, el administrador, para conversar con las coordinadoras. No quiso usar el megáfono. Pidió que nos retiráramos y aseguró que nunca hubo discriminación en ese lugar. “Para irnos queremos una disculpa pública”, dijeron los manifestantes. Germán trataba de calmar los ánimos cuando apareció una mujer que trabaja en el bar y le dijo que él no tenía porqué disculparse. “¡Ella fue la que las discriminó!”, gritó un manifestante. “¡Sí, ¿y qué?!”, contestó ella iracunda. Germán no sabía qué hacer, así que se fueron para dentro.

“¡Que salga la macha!”, comenzaron a gritar en alusión a la mujer del bar, la cual era rubia. Los guardas se comenzaron a molestar y tuvieron intercambios con varios manifestantes, pero afortunadamente no pasó nada serio.

Después de casi una hora de estar frente al Club volvió a aparecer Germán. Esta vez venía a disculparse. Las coordinadoras tuvieron que pedir respeto para él pues algunos caminantes lo abucheaban. Y comenzó la perorata.

Pidió disculpas primero por cualquier inconveniente, pero reiteraba que no hubo discriminación, que no son un bar gay y otras cosas, por lo que se ganó nuevos abucheos. No sabía qué más hacer y terminó por acceder. “Pido disculpas por discriminar”, dijo y se marchó para adentro.

A las 9 p.m. concluyó la IX Ruta del Beso Diverso, con los caminantes satisfechos. “Donde haya discriminación, ahí vamos a estar”, aseguraron antes de marcharse. Posteriormente a esta actividad, durante la semana del 15 al 22 de mayo realizaron varias actividades en el marco del día mundial contra la homofobia, que se celebró el 17 de mayo.

Comentarios

    Te felicito por el artículo y felicito a toda la gente que participó en estas manifestaciones. Estamos en el siglo XXI y todo el mundo debe de cumplir con sus obligaciones y disfrutar de sus derechos sin ningún tipo de discriminación sean cual sean sus orientaciones, políticas, religiosas o sexuales.

    ! LIBERTAD Y RESPETO !

      Gracias por el comentario Josep. Nosotros creemos que es importante vivir y dejar vivir a cada quien según su gusto, lo importante es no hacer daño a los demás.

      Saludos

      Diego Molina

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